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Democracia en funcionamiento (1): Divide y perderás

2011/02/14

¿Funciona bién la democracia? En tiempos de crisis económica es fácil encontrar personas que piensen que no, no es necesario que profesen ningún sentimiento extremo, hasta el más santo de mis lectores puede sentir una cierta intranquilidad viendo las desigualdades creadas en la sociedad y cómo algunas de las decisiones de los gobiernos no reflejan aquello que el sentir mayoritario piensa.

Vamos a ver…

No me estoy refiriendo aquí a los problemas teóricos de la democracia, cualquier filósofo (yo mismo) os explicará que esperar de cualquier gobierno que corrija todas las desigualdades y que la gran mayoría de sus actos reflejen el sentir mayoritario es una utopía.

Para lo primero tendríamos que saber qué desigualdades pueden ser corregidas sin desmontar completamente el chiringuito, o encontrar el consenso para establecer otro sistema político destinado a corregirlas, aunque eso también tiene sus riesgos.

¿Otra vez yo aquí? Bueno puedo aprovechar para anunciar mi promoción de gulags en primera linea de mar...

Tampoco queda nada claro, desde el punto de vista teórico, qué desigualdades corregir antes que otras,quién se merece más la ayuda, fijaos que esto hoy en día se decide a golpe de “España directo”, todo lo que sale por la tele se arregla antes.

Para encontrar una manera de reflejar el sentir popular en todas las órdenes de gobierno necesitariamos que el sentir popular se convirtiese en una persona e ir tomando nota de todo lo que dice, lo que por cierto recuerda a la trama de un cuento de Asimov.

También podríamos crear un consejo de sabias.

 Entonces no estoy hablando de la validez del sistema como tal sino de cómo funciona y porqué hay ciertas situaciones, como en la que nos encontramos, en las que parece que la máquina se encalla.

Esto tiene truco:

La democracia como sistema no tiene trampa, la opción que respalde una votación mayoritaria es la que vale, ahora bién, si el político es tirando a corto, puede pasar que se acabe pegando un tiro en el pie.

Las consultas no se pueden plantear de cualquier manera, si haces una pregunta a toda la sociedad es importante plantearla de manera que funcione en una consulta democrática, pongamos:

La consulta de la diagonal:

De esto creo que se acuerda todo el mundo, Joan Hereu, en el tramo final de su segunda legislatura como alcalde de Barcelona, quiso dejar su imprenta en la ciudad (como lo había hecho Maragall con las olimpiadas, Clos con el Forum…) La reforma de la diagonal iba a ser su legado.

Probablemente se le recordará por otras cosas.

Hereu creó la “Oficina de la Diagonal” un espacio donde un equipo de arquitectos crearon dos modelos distintos para la remodelación de la Diagonal.

No entro a discutir si esta reforma es necesaria o no. Por aquel entonces yo trabajaba como administrativo en la oficina urbanística del 22@ y el consenso general entre los arquitectos dictaba que la reforma era inevitable.

Ahora bién dado que Hereu es político de carrera parece increible que se le ocurriera plantear la consulta en los términos que lo hizo, porque estaba claro de antemano que, en el mejor de los casos, tendría muchísimos problemas para que ganase cualquiera de las dos opciones: En cualquier consulta democrática resulta catastrófico dividir el “Sí” y concentrar el “No”.

Para el que no recuerde los detalles de la consulta o no sea de Barcelona, el asunto era escoger entre dos proyectos de remodelación de la Diagonal distintos: se nos dió a escoger entre la Opción “Paseo” (creo que era la “A”) y la opción “Rambla” que sería entonces la “B”. En el último momento CIU consiguió añadir a la consulta la opción “Ninguna de las dos”, con lo que prácticamente se aseguraba que no prosperase la propuesta, veamos porqué:

Vamos a imaginar que de un 100% de votantes el 25% hubiesen votado por la opción “A”, el otro 25% por la opción “B” y un 30% hubiesen votado por el “NO” (en realidad el “NO” ganó de forma contundente por falta de pedagogía y de la poca idoneidad del momento, pero eso es otra historia), con un 20% restante en blanco.

Se puede observar que globalmente las opciones “Si” representan el 50% de la votación, pero en realidad la consulta la ha ganado el “No”, ¡con un 30% !

Para ser justos con el Sr.Hereu cuando se empezó el proyecto no tenía manera de saber que no tendría mayoría suficiente para tirar para atrás la enmienda de CIU en el pleno del ayuntamiento (sus socios de gobierno no le apoyaron en la votación), son cosas que pasan cuando gobiernas a tres, como era su caso.

De gobernar a tres y lo que significa tomar decisiones como un grupo y cómo afecta al sistema democrático hablaremos en el siguiente artículo.

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